Berry el gusanito cocinero

Entre pasto y lombrices vivía un pequeño gusanito llamado Berry, Berry tiene un gran sueño el cual piensa cumplir sin lugar a dudas, Berry quiere ser un reconocido cocinero de fama mundial, quiere convertirse en todo un chef.

Una linda tarde de verano Berry había escalado hasta la rama mas alta de un árbol, dicha rama del árbol tenía una hermosa y particular vista, vista que daba directamente al televisor que se encontraba en la sala de estar de los humanos, humanos que vivían a escasos metros del jardín.

En el televisor se podía apreciar un programa de cocina, en el cual un chef francés utilizaba rudimentarios instrumentos de cocina para crear fabulosa comida.

Esto al pequeño Berry le resulto la cosa más genial del mundo, la idea de preparar increíbles comidas con tan pocos ingredientes le pareció algo impresionante, es por eso que desde ese día el decidido, que cocinar seria su pasión.

Fue corriendo hacia la guarida de un gusano de seda a pedirle un pequeño favor, que le hiciera un lindo gorrito de chef como el que utilizaban en la tele, a lo que el gusanito acepto sin titubear, pero resulta que él tenía una condición: Quiero ser el primero en saborear todos los deliciosos platillos que prepares.

-está bien- dijo Berry muy emocionado, luego cogió su nuevo sombrero de chef y salió a toda prisa a la casa del ser mas antiguo y sabio que vivía en el jardín, una gran y vieja araña de jardín.

Se rumoreaba que la araña había vivido durante muchos años con los humanos, razón por la cual ella había aprendido a leer, a cocinar y a entender su idioma.

Al llegar a la casa de la araña Berry pregunto a la señora si los rumores sobre ella eran ciertos, a lo que la araña le respondió que sí lo eran, además le comento que tenia guardados unos cuantos libros de cocina internacional que tal vez le interesarían.

Berry muy emocionado le pidió que se los leyera, así como también le pidió que le enseñara todo lo que ella sabia de cocina, la araña ya algo vieja y muy susceptible no pudo rechazar la petición de tan adorable gusanito.

Entonces fue así como Berry por fin pudo hacer realidad su sueño de convertirse en todo un chef.

 Todas las tardes se colaba por la ventana de la casa de los humanos para poder ver la tele y aprender nuevas recetas. Dichas recetas eran memorizadas y hechas en el acto por Berry para todos los habitantes que viven en el jardín, sin olvidar por supuesto darle siempre el primer platillo a su querido y gran amigo, el gusanito de seda.

Así fue como nuestro pequeño amigo el gusanito Berry nos enseño que no importa que tan disparatado o imposible parezca nuestro sueño, nunca debemos dejar de perseguirlo.

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