El extraño caso de la tortuga del bombín

A las afueras de la ciudad se hallaba un gran bosque con pequeños animalitos mágicos viviendo en él, todos convivían en perfecta armonía confiando los unos de los otros.

Todo parecía ser como un cuento de hadas para los animales del bosque, tenían comida, agua, esparcían paz y amor entre ellos, pero una mañana todo eso cambio. Al dar las 12 del reloj todos los animales empezaron a gritar sin control, reunidos frente al gran árbol sabio un problema se presentó.

Les habían robado, al menos una pertenencia había desaparecido de cada casa de esta confiada comunidad, algunos habían perdido sombreros, otros algún mueble y unos pocos habían perdido objetos de valor irremplazables.

No había señal alguna del paradero de dichos objetos, lo que si se podía ver por doquier, eran pisadas, profundas y claras pisadas que se dirigían a la parte más recóndita del bosque.

Algunos teorizaban conque los humanos abrían robado sus pertenencias, tal vez algún monstruo, o quizás la naturaleza habría decidido llevarse sus objetos por alguna extraña razón.

Todos se hallaban increíblemente confundidos, hasta que la liebre comenzó a hablar – Estas son huellas de tortuga, sin lugar a dudas una tortuga se ha llevado nuestras cosas-

Luego de tal afirmación todos se miraron desconcertados, ¿Una tortuga? ¿Porque una tortuga querría nuestras cosas?, la liebre volvió a dirigirles la palabra con un tono más serio – No lo averiguaremos si nos quedamos aquí mirándonos las caras, síganme y encontremos las respuestas a este misterio.

Fue así como toda la población que vivía en ese bosque se encamino hacia lo mas profundo del bosque, enojados y con una gran confusión en sus cabezas caminaron por un buen rato hasta que de repente pudieron divisar lo que podría ser el cuerpo del malhechor.

Como había muchos arboles altos en esa área del bosque resultaba difícil saber a ciencia cierta si lo que veían a la distancia era una tortuga, de lo que si podían estar seguros es que aquel animal llevaba consigo un sombrero, y no cualquier sombrero, un bombín.

Mientras mas se acercaban al lugar donde se hallaba el ladrón, más nervioso se sentían todos, la tensión podría cortarse con un par de tijeras muy afiladas.

Por fin habían llegado y frente a ellos se hallaba de espalda una gran tortuga, una tortuga que parecía estar construyendo algo, estaba construyendo algo con las pertenencias robadas.

La liebre dejo salir la primera pregunta que se le paso por la cabeza – ¿Por qué te has llevado nuestras cosas, y quien eres tú? – exclamo con gran determinación

Al oír sus voces la tortuga rápidamente se escondió detrás de la construcción que estaba llevando a cabo.

Cuando la tortuga se aparto de la construcción pudieron ver que lo que estaba construyendo, era una casa y frente a dicha casa se encontraba un cartel hecho con algunas de las pertenencias que la tortuga había robado, el cartel expresaba la siguiente frase “Bienvenidos”

-Parece que la tortuga se estaba mudando al bosque y no había encontrado materiales para construir su casita, por lo cual se llevó nuestras pertenencias- exclamo la liebre con un tono que expresaba pena y vergüenza.

Al escuchar las palabras de su orador, los habitantes del pueblo se empezaron a mirar entre ellos con cara de arrepentimiento, se sentían mal por haber asustado a la tortuga. Por lo cual le pidieron amablemente que saliera de su escondite.

Ya pasado unos minutos la tortuga salió al fin de su escondite, y al entrar mas en confianza les conto que ella había sido echada de su hogar por unos cazadores y que no sabia que los objetos que ella recogió les pertenecían a ellos.

Luego de eso, apenada la tortuga les pide disculpa a los habitantes del bosque, a lo que ellos le dicen que no debe preocuparse por nada, los que deberían pedirle disculpas eran ellos, ya que se habían enojado con otro animalito del bosque sin siquiera pensar en que tal vez el necesitaba las cosas.

Para arreglar las cosas entre ellos, los animalitos del bosque deciden regalarle todos los objetos que la tortuga había tomado prestado, y la tortuga en señal de buena fe, les pide ayuda para colgar el letrero de bienvenidos frente a su casa, así dando por terminada su mudanza y dando inicio a una bella amistad entre la tortuga y los animalitos del bosque.

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