El sapo, la liebre y la nueva máquina de dulces

Una alegre y muy amable niña llamada Angela poseía 2 mascotas muy particulares, una gran y atlética liebre, y un regordete, pero también muy alegre sapo hogareño.

Estos 2 animales con el pasar del tiempo se habían hecho muy buenos amigos, pasaban incontables horas juntos, jugaban juntos, hasta comían juntos, una amistad envidiable para cualquier par de amigos.

Pero lo que un día sucedió empezaría a cambiar su amistad poco a poco. Resulta que Angela había conseguido muy buenas calificaciones en el colegio y parecía que este año se graduaría con honores, por lo cual sus padres decidieron regalarle algo con lo que ella anhelaba hace mucho tiempo, una autentica máquina de dulces.

Entonces un bello día de verano, (ya habiendo pasado varios meses luego del fin de curso), el regalo por fin llegaría. Pasadas las tres de la tarde el cartero llamo a la puerta, lo que traía consigo era un enorme paquete en forma de rectángulo.

La madre de Angela firmo el documento necesario para recibir el paquete, junto a ella se hallaban nuestros 2 amiguitos animales, el sapo y la liebre, ya que Angela les había dicho que hoy llegaría un gran regalo por el cual había estado esperando mucho tiempo.

Luego de dejar el regalo en la habitación de la niña para que cuando ella lo viera fuera más sorpresa, se decidió por ir a buscarla, su madre se dirigió directo a la sala de estar donde la niña jugaba con unos autos de colección, al contarle que su paquete había llegado la niña dejo los autos con los que alegremente estaba jugando, para salir corriendo hacia su habitación.

Mientras tanto en la habitación el sapo y la liebre no podían dejar de mostrar cara de asombro por tan grande caja frente a ellos, poco a poco surgieron las teorías de lo que podría estar detrás de tan gran empaque.

La primera teoría salió de la boca del sapo-Tal vez sea un nuevo decorado para mi estanque- A lo que la liebre le responde – Imposible, lo mas probable es que sea algún nuevo mueble para su habitación, ¿porque estaría tan emocionada por un nuevo decorado para tu estanque? – dijo la liebre en tono burlesco.

Pero ambos estaban muy equivocados, cuando Angela abrió dicho regalo, lo que salió de ahí era algo que no habían visto nunca, un artefacto de metal que estaba compuesto por una base ovalada, un gran tubo de aproximadamente un metro y una esfera con un agujero que dentro estaba llena de bolas de colores.

Ambos animales se encontraban atónitos, no tenían ni la más remota idea de lo que podría ser dicho aparato, por lo cual esperaron pacientes a ver qué haría la niña Angela.

Luego de demostrar agradecimiento a sus padres la niña procedió a sacar una de las bolas que estaban dentro de la máquina, para acto seguido metérsela en la boca y saborearla hasta que no había quedado nada.

Al notar la extraña mirada de sus 2 mascotas, que yacían en el suelo junto a ella, decidió compartir con cada uno, una esfera de la máquina.

-Estos son dulces- dijo la niña -Son una de las cosas mas deliciosas del mundo, están hechas de azúcar y otros ingredientes, tomen pueden comer una.

No pasaron ni cinco minutos para que ambos animales tuvieran dentro de sus bocas las bolas de caramelo, ambos no lo podían creer, esto que estaban probando era sin duda magnifico, sublime, una autentica obra maestra.

Cuando ambos hubieron terminado su dueña acaricio sus cabezas y les dijo – Si se portan bien podrán comer una cada día- Estas palabras llenaron de alegría a nuestros 2 pequeños amigos.

Desde ese momento empezó una carrera por ver quien se portaba mejor, así tal vez recibirían caramelos extras.

Ambos habían empezado a mimar a Angela de distintas maneras, estaban con ella todo el día, la ayudaban a ordenar su habitación, incluso limpiaban sus propias eses, de esta forma Angela no tendría que limpiarlas.

Con el tiempo Angela se dio cuenta que sus animales actuaban raro, algo había cambiado en ellos, y ella sabía que había pasado. Querían más dulces.

Puso a ambas mascotas una contra la otra y les dijo – Ustedes no deben pelear por ver quien es el mas bueno, yo no puedo darle mas dulces de los que ya les doy, si yo hago eso ustedes podrían enfermar, y realmente me odiaría si algo malo les pasara por mi culpa-.

De pronto ambos entendieron que Angela estaba haciendo lo mejor por ellos al darle a cada uno 1 solo dulce al día, ya que si les diera más podrían enfermar horriblemente.

Al comprobar que ambos habían entendido el mensaje Angela los recompensa adelantándoles los dulces de mañana, de esta forma podrían comer hoy 2 caramelos y mañana no se enfermarían.

Ambos amigos dejaron de competir y entendieron que su dueña Angela, era la mejor y mas amable dueña de todo el mundo, y que aunque algo parezca hacerte muy feliz no debes abusar de ello, ya que cualquier cosa en exceso puede traer malas consecuencias.

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